Es la pregunta que más nos hacen, y la que casi nadie responde con claridad: ¿cuánto cuesta una página web? La respuesta honesta es que depende. Pero “depende” no sirve de nada si no te explican de qué depende. Vamos a ello.

Los cuatro factores que determinan el precio

1. Qué tiene que hacer la web. No cuesta lo mismo una web de presentación —quién eres, qué ofreces, cómo contactarte— que una con sistema de reservas, una tienda online o un área de clientes. Cada función añade trabajo de desarrollo y de pruebas.

2. Si parte de una plantilla o se hace a medida. Una plantilla es como un local en alquiler ya amueblado: rápido y barato, pero idéntico al de miles de negocios más, y con muebles que no puedes mover. Un diseño a medida se construye alrededor de tu negocio: tu cliente, tu zona, tu forma de vender. Cuesta más porque hay un trabajo de estrategia detrás, y se nota en los resultados.

3. Quién escribe los textos. Es el factor más infravalorado. Los textos de tu web son los que deciden si apareces en Google, si la inteligencia artificial te recomienda y si el visitante acaba llamando. Una web con textos copiados o improvisados es una web invisible, da igual lo bonita que sea.

4. Qué pasa después de publicarla. Una web sin mantenimiento empieza a degradarse desde el primer día: actualizaciones pendientes, certificados que caducan, errores que se acumulan. Ya te contamos por qué una web abandonada puede desaparecer de Google. El precio real de una web es el de hacerla más el de mantenerla viva.

Lo que te vas a encontrar en el mercado

Sin entrar en nombres, el mercado español se mueve en tres grandes franjas:

  • Webs low-cost (desde unos 200-400€): plantillas genéricas montadas en una tarde. Cumplen para “tener algo”, pero rara vez posicionan, rara vez se adaptan bien al móvil y casi nunca incluyen los textos ni el cumplimiento legal.
  • Proyectos profesionales a medida (desde unos 900-1.500€ hasta varios miles): incluyen estrategia, diseño propio, textos pensados para posicionar, velocidad real y base legal en regla. Es la franja donde la web deja de ser un gasto y empieza a ser una inversión.
  • Grandes desarrollos (a partir de varios miles de euros): tiendas online complejas, plataformas con funcionalidades específicas, integraciones con otros sistemas.

La trampa habitual está en la primera franja: la web barata que no trae ni un cliente acaba siendo la más cara de todas, porque al final hay que hacerla dos veces.

Qué debe incluir un presupuesto serio

Cuando pidas presupuesto, comprueba que incluye estas cosas. Si no aparecen, pregunta, porque luego se cobran aparte:

  • Diseño adaptado al móvil de verdad (no “que se vea”, sino que venda desde el móvil)
  • Textos redactados para tus clientes y para Google
  • Velocidad de carga optimizada
  • Certificado de seguridad y cumplimiento legal (RGPD, cookies, avisos legales)
  • Ficha de Google de tu negocio configurada o revisada
  • Un plan claro de mantenimiento posterior

¿Y si ya tengo web?

Entonces la pregunta cambia: ¿se puede aprovechar lo que hay o conviene rehacer? No siempre hace falta empezar de cero. A veces basta con un buen mantenimiento; otras veces la base está tan desfasada que lo eficiente es un rediseño completo. Escribimos una guía con las 7 señales de que tu web necesita un rediseño para ayudarte a distinguir los dos casos.

Nuestra forma de trabajar

En IntraVec hacemos las tres cosas: proyectos web desde cero, personalizados para cada negocio; rediseños completos de webs que han dejado de funcionar; y renovación de marca cuando la imagen ya no representa lo que eres. Siempre con un presupuesto cerrado por escrito, sin sorpresas y explicado sin tecnicismos.

Y si todavía no sabes qué necesita tu web, ese es justo el primer paso que ofrecemos: una revisión completa por 99€ que te dice en qué estado está y qué te conviene, tanto si lo haces con nosotros como si no.

¿Tu web necesita atención?

Si lo que has leído te suena familiar, estamos para ayudarte. Escríbenos y en 24 horas te decimos qué tiene tu web y qué necesita. Sin compromisos, sin tecnicismos.

Escribir a hola@intravec.com →